Desordénalo todo, ompe mis esquemas, hazme reír y llorar, llorar de felicidad, despiértame a besos y vuelveme loca. Sorpréndeme cuando menos lo merezca y enséñame a mirar la vida sin reloj. Y si te vas, hazlo sin hacer ruido antes de que amanezca. Como si todo hubiera sido un estúpido sueño sin pies ni cabeza.
(Que increiblemente cierto es eso de que lo facil aburre y lo dificil atrae de una manera asombrosa.)