
A veces, en nuestra vida tenemos que tomar decisiones que cambian por completo el rumbo de las cosas, de nuestras cosas. Y ahí, es cuando nos damos cuenta de lo que realmente queremos, de lo que nos importa y de lo que somos capaces de hacer por conseguirlo.
También, depende de las personas que una misma cosa pueda acabar de distintas formas. Y es que están las personas que pasan de todo y que no saben lo que quieren. Las personas que quieren pero que tienen miedo, tanto que en su cabeza siempre aparece la pregunta "¿Qué hubiera pasado si...?. Y hay otras que saben lo que quieren y luchan por conseguirlo.
Yo me considero de la última clase de personas. Porque sí, sé lo que quiero y sé que voy a luchar por conseguirlo. Y por supuesto que tengo miedo, pero es una reacción normal ante algo desconocido, todos tenemos que experimentar miedo por hacer algo que no sabemos qué es. Pero luego, cuando te atreves a hacerlo, cuando das el primer paso, sientes esa adrenalina que delata que lo has hecho, que te has superado y has logrado lo que te proponías. Y a mí no me importan los miedos de los demás, ellos se se lo pierden. Pero si dejaran a un lado sus miedos se darían cuenta de que la vida esta hecha a base de sueños, que cuando te quieres dar cuenta ya se ha hecho demasiado tarde. Que lo que importa es el AHORA, y no el mañana.
Así que, lo tengo decidido, sé que puede costarme y que no lo voy a tener nada fácil, pero es lo que quiero, y a pesar de lo que piense y haga la gente, yo sí que quiero aprovechar cada momento y no quiero detenerme a pensar en el miedo. Quiero echar a volar, y quiero ser yo, siempre.